Distorsiones cognitivas

Las distorsiones cognitivas son percepciones erróneas de la realidad. Se trata de malas interpretaciones que incrementan el malestar personal. Todos experimentamos estas distorsiones, en mayor o menor medida, puesto que son el resultado de nuestro instinto natural de preparación y defensa ante posibles amenazas. No obstante, es importante aprender a reconocerlas y ser conscientes de que no son más que tergiversaciones.

En casos más graves, las distorsiones pueden alterar la visión de la realidad derivando en situaciones que precisen de tratamiento. Por ejemplo, las depresiones se sustentan en gran medida en estos pensamientos adversos.   

Resulta primordial impedir que dichas conclusiones personales logren eclipsar la auténtica realidad. Hay que evitar perder la consciencia de la realidad y para ello, es efectivo conocerlas para saber identificarlas. A continuación, se recogen algunas de las distorsiones más frecuentes.  

Pensamiento dicotómico o pensamiento polarizado

Esta distorsión se caracteriza por guiar nuestras conclusiones en base a dos extremos y sin dejar espacio a términos medios. Los típicos todo o nada, bien o mal, siempre o nunca, éxito o fracaso…

Se rechaza todo el abanico de colores para focalizarse únicamente en el blanco y negro de la vida. De esta manera, se pierde el equilibrio y se afrontan las situaciones en base a un patrón rígido y reduccionista que descarta la complejidad en las conclusiones personales.   

Catastrofismo

Consiste en esperar lo peor de cualquier situación sin tener motivos de sustento para ello. Supone una tendencia al pensamiento negativo y puede convertirse en un bloqueo ante ciertas situaciones de las que se presupone el resultado final desde un inicio o incluso desde antes de dicho comienzo.

La realidad es que todas las situaciones son diferentes. Siempre se pueden torcer las cosas y salir mal, pero si se piensa fríamente es más positivo respetar el beneficio de la duda que asumir la inevitabilidad de un mal desenlace.  

Personalización

Se produce cuando se siente que todo lo que ocurre a nuestro alrededor es responsabilidad y culpa nuestra. Implica un cierto grado de egocentrismo que perjudica al propio individuo.

A modo de ejemplo: te cruzas por la calle con un conocido y no te responde el saludo. Un pensamiento distorsionado por la personalización llegará a conclusiones como que esa persona está enfadada o molesta y no ha querido saludar; cuando en realidad no hay una base firme que respalde dichas ideas, puesto que la persona ha podido tener un mal día o simplemente ir distraído y no darse cuenta.  

Magnificación y minimización

Esta distorsión supone la maximización de los errores y la minusvaloración de los éxitos. Se confiere una mayor gravedad a las situaciones negativas y, ante esto, la solución no reside en negar las cosas malas, sino conseguir una visión que incluya lo positivo y lo negativo de forma equilibrada.

También te puede interesar...

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies