Depresión a partir de los cuarenta años

Según un estudio realizado por el doctor Andrew Oswald y el doctor David Blanchflower en el año 2008, entre los cuarenta y los cuarenta y cinco años las personas son más propensas a padecer depresión. En su artículo titulado “¿Tiene el bienestar forma de U en el ciclo de la vida?” explican como en el punto de madurez es más común presentar síntomas depresivos.

Principales síntomas

Entre los principales síntomas se encuentra la dificultad para conciliar el sueño, el cansancio, la fatiga, sentimientos de inutilidad hacia uno mismo, dificultad para la concentración, pérdida de la alegría, cambios en el apetito, magnificación de los problemas, pérdida de interés, incremento de la irritabilidad…

En caso de manifestar los síntomas es conveniente consultar con un médico que pueda ayudar a superar la situación anímica.  

Depresión en el hombre

El problema de la depresión en el hombre es la presión social, por la cual en numerosas ocasiones ocurre que niegan este tipo de sentimientos y se intenta ocultar para evitar demostrar debilidad.

La parte física como la irritabilidad, la fatiga o la dificultad para concentrarse sí es aceptada sin problema por el estándar cultural y no se genera ningún tipo de sensación de incomodidad al hablar de ella. Aunque las expectativas sociales cada vez se encuentran menos presentes en el ideario colectivo y hay una mayor aceptación por parte de la humanidad.

Depresión en la mujer

La mujer suele presentar una mayor tendencia a la depresión debido a desajustes hormonales y cambios biológicos. Además, según ciertos estudios, la mujer tiene una mayor predisposición a la concentración compulsiva en los problemas.

El cuadro depresivo femenino suele ser más reconocible y fácil de detectar. No es lo común recurrir a fingimientos o tapujos, sino que lo más frecuente es la exteriorización de las sensaciones.

Causas que provocan la depresión a esas edades

Este periodo de inestabilidad emocional viene generado por la conciencia de la etapa vital vivida. Se produce una crisis de aceptación. Al tomar conciencia de la madurez en la que nos encontramos comienzan las autoevaluaciones en retrospectiva.

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    ¿Cómo imaginábamos nuestra vida en la edad adulta? ¿He conseguido la estabilidad que buscaba? Este choque de realidad sumado a los perversos condicionales (si hubiera, podría, debería…) genera un importante conflicto interno. El pensamiento de haber vivido ya los mejores años es capaz de abatir el ánimo.  

    Algunos consejos para superar la crisis

    El principal consejo es consultar con un especialista. Para afrontar esta situación puede resultar de ayuda desdramatizar las situaciones aplicando reinterpretaciones que permitan un cambio en la perspectiva, valorar todo lo conseguido, construir nuevas metas sin obsesionarse, vivir el presente y apoyarse en el humor. Por suerte, todo en esta vida es aprendizaje.

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