CÓMO LAS DISTORSIONES COGNITIVAS PUEDEN DESEMBOCAR EN ANSIEDAD

Los últimos estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelaron que el padecimiento de ansiedad y depresión ha aumentado un 25% a nivel mundial. El coronavirus se ha convertido en un elemento totalmente ansiógeno y la salud mental se ha visto repercutida negativamente tras su aparición.

Debido a ello, resulta imperioso centrar nuestros esfuerzos y energías en mejorar nuestras dinámicas mentales; con el fin de evitar un crecimiento y una intensificación en los futuros porcentajes.  

Las distorsiones cognitivas condicionan el incremento de la ansiedad. Mal llevadas, son generadoras de estados emocionales ansiosos.    

Origen de las distorsiones asociadas a la ansiedad

La OMS define la ansiedad como una emoción natural que abarca reacciones fisiológicas y mentales ante una amenaza y la incertidumbre del devenir. Se trata de un fenómeno natural y es importante recalcar esta parte de la definición para comprender que su manifestación es un suceso intrínseco en el carácter y la emoción humana.

Antiguamente, era un método instintivo de supervivencia para mantener nuestro sistema alerta. No obstante, si hoy en día las distorsiones imperan en nuestro pensamiento, nuestra respuesta automática se ajusta a percepciones alteradas de la realidad y, por ello, no se tratará de una reacción cabal.

Los pensamientos distorsionados son espontáneos y aprisionan nuestra conducta de manera limitante. Suelen presentarse en forma de imperativo categórico dejando poco margen para la réplica. Son mensajes rígidos y negativos.   

Cómo se manifiesta

El mundo se vuelve amenazante y se activa el sistema natural de alerta. Esto provoca una perturbación emocional que puede desembocar en ataques de ansiedad.

Nuestro bienestar se ve condicionado por estas maneras incorrectas de procesar la información, dejándose llevar por la fatalidad y la angustia. Es una situación agotadora que desgasta las energías por el exceso de emociones ansiógenas.

Los síntomas más comunes que permiten reconocer a la ansiedad son un elevado ritmo cardíaco, temblores, sensación de nerviosismo constante, hiperventilación, falta de concentración, insomnio, problemas gastrointestinales, pensamientos negativos, cansancio, debilidad, preocupaciones constantes…

Superación de este tipo de distorsión

Ante la tendencia desproporcionada y repetitiva de esta situación, es importante prestar más atención para descubrir nuestros propios mensajes internos. Una actitud más perceptiva es clave para disminuir la negatividad de nuestro diálogo interno.

Para concienciarnos de la irrealidad de muchas de nuestras deducciones, suele funcionar combatirlas con evidencias. De esta manera, cuestionaremos la veracidad de nuestras conclusiones en base a realidades.    

Una vez somos conscientes del irracional proceso mental que estamos siguiendo, nos resultará más fácil entrar en una dinámica que nos permita reducir la frecuencia en la que nuestros pensamientos se nublen.

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